Tres ataques terroristas en Valle del Cauca concentraron la atención del paÃs entre el viernes 24 y la madrugada del sábado 25 de abril. El primero golpeó en la mañana del viernes: una buseta acondicionada con cilindros bomba detonó frente al Batallón de InfanterÃa Pichincha de la Tercera Brigada del Ejército, en el sur de Cali. Desde el vehÃculo se lanzaron dos artefactos al interior del cantón antes de que la buseta explotara e incendiara. Los cilindros cayeron dentro del recinto sin detonar; sin embargo la onda expansiva producida por la explosión de la buseta rompió vidrios y dañó fachadas de viviendas vecinas. Dos mujeres civiles resultaron heridas, según reportó el CTI.
El Ejército declaró acuartelamiento de primer grado, cerró varias vÃas aledañas y desplegó unidades antiexplosivos con apoyo de drones para revisar el perÃmetro. La institución atribuyó el ataque a la columna Jaime MartÃnez, estructura de las disidencias de las FARC vinculada a alias Iván Mordisco, el guerrillero más buscado del paÃs. Las autoridades iniciaron la revisión de cámaras y testimonios de vecinos para determinar cómo fue ingresado el vehÃculo a la zona. El Gobierno ofreció una recompensa de $200 millones por información sobre los responsables.
Menos de doce horas después, el Batallón de Ingenieros AgustÃn Codazzi en Palmira recibió un ataque de caracterÃsticas similares. Un vehÃculo con material explosivo detonó en los alrededores de la unidad militar, generando daños en infraestructura sin vÃctimas, según informó el Ejército. El coronel Pedro Leguizamón confirmó que las tropas no reportaron novedades de personal afectado, pero imágenes difundidas en redes mostraron el vehÃculo reducido a hierros retorcidos a un costado de la vÃa. Las autoridades señalaron que los dos atentados podrÃan estar coordinados, dado que Palmira está a menos de 45 minutos de Cali por carretera.
Ya en la madrugada del sábado, se reportó un tercer episodio: hostigamientos contra una estación de PolicÃa en JamundÃ, municipio del Valle del Cauca que comparte zona de influencia con grupos armados activos en el norte del Cauca. El hecho fue confirmado por autoridades locales y convirtió la jornada en la más violenta contra la Fuerza Pública en el departamento en lo que va del año.
Las reacciones institucionales no tardaron. La gobernadora Dilian Francisca Toro calificó los hechos como "actos terroristas inaceptables" y advirtió que el departamento "está enfrentando una escalada de violencia que no da espera." Para este sábado convocó un consejo de seguridad de emergencia. El director de la PolicÃa Nacional, general William Rincón, ordenó desplegar todas las capacidades disponibles para investigar los ataques y expresó solidaridad con el Ejército. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, afirmó que la ciudad "está bajo una ofensiva criminal" y pidió mayor coordinación institucional entre el nivel local y el nacional.
En cuatro años se contabilizan más de 80 ataques con carros bomba, motos bomba y drones contra objetivos militares en Cali, Jamundà y el norte del Cauca. La columna Jaime MartÃnez opera en el corredor entre el PacÃfico, el Valle y el Cauca, una zona que concentra rutas de narcotráfico y minerÃa ilegal bajo disputa entre las disidencias de Iván Mordisco, el ELN y otras estructuras criminales. Los ataques del viernes llegaron horas después de que el presidente Petro regresara de Caracas, donde habÃa priorizado precisamente la coordinación de inteligencia binacional para contener a estos mismos grupos en la frontera con Venezuela.








