Durante el Consejo de Ministros del 16 de marzo, el presidente Gustavo Petro denunció el hallazgo de una bomba hallada en la frontera con Ecuador, en el departamento de Putumayo. El mandatario señaló que el artefacto habría sido lanzado desde un avión de gran capacidad, descartando que provenga de grupos armados ilegales o de la Fuerza Pública colombiana. «Están bombardeándonos desde Ecuador y no son los grupos armados», afirmó Petro ante sus ministros.
Campesinos de la zona le indicaron al New York Times que entre cultivos de coca y plataneras yacía un cilindro de acero de casi 2 metros de largo, identificado por expertos como una Mark-82 de diseño estadounidense, una bomba de 227 kilogramos ampliamente utilizada en la guerra aérea moderna. Con base en fotografías que circularon, se cree que el artefacto corresponde a una bomba aérea de fragmentación de 250 kilogramos, con nomenclatura y formato de instrucciones de estándar OTAN. La Fuerza Aeroespacial Colombiana detonó el explosivo de forma controlada con apoyo del Ejército y la Policía, bajo protocolos estrictos para proteger a la población civil.
El detonante del incidente fue un bombardeo ejecutado el 3 de marzo en la provincia amazónica de Sucumbíos, en el marco de una operación denominada «Exterminio Total» dirigida contra un campamento del grupo armado Comandos de la Frontera, con el objetivo de capturar o dar de baja a alias Mono Tole. La operación fue ejecutada con inteligencia compartida con Estados Unidos y combinó aeronaves de ala fija, helicópteros, drones y unidades terrestres, siendo calificada como «exitosa» por el Comando Sur de Estados Unidos. Petro también reveló que en la zona hay 27 cuerpos calcinados y que le pidió a Trump que intervenga diplomáticamente llamando a Noboa, porque Colombia no quiere una guerra.
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Desde Quito, el presidente Daniel Noboa rechazó tajantemente las acusaciones y respondió en redes sociales que las declaraciones de Petro son falsas y que Ecuador actúa exclusivamente dentro de su propio territorio. Noboa argumentó que los grupos armados en la zona, en su mayoría de origen colombiano, lograron infiltrarse en Ecuador por descuido del gobierno de Petro en la frontera. Una fuente militar ecuatoriana confirmó además que la Fuerza Aérea de Ecuador actualmente no cuenta con aeronaves con plataformas de tiro para ese tipo de artefactos, aunque sí dispone del tipo de bomba hallada, que está en desuso.
El episodio se produce en medio de una guerra comercial activa entre ambos países que escala desde enero de 2026, cuando Ecuador impuso una tasa de seguridad del 30% a las importaciones colombianas alegando falta de acción de Bogotá contra el narcotráfico fronterizo. Colombia respondió con aranceles a 73 productos ecuatorianos y con la suspensión del suministro eléctrico, a lo que Noboa replicó elevando el gravamen hasta el 50% desde el 1 de marzo. La suma de la crisis comercial y la denuncia de violación de soberanía coloca la relación bilateral en su punto más crítico en años.
Pese al cruce de acusaciones, ambos países acordaron retomar diálogos en el marco de la Comunidad Andina para intentar frenar la escalada comercial. La Cancillería ecuatoriana señaló que espera la nota de protesta formal de Colombia para emitir una respuesta institucional, mientras la investigación sobre el origen y trayectoria del artefacto continúa.








