El kilómetro 58 de la vÃa Bogotá-Villavicencio sigue siendo un punto crÃtico por deslizamientos que han generado interrupciones frecuentes en el corredor vial. Este tramo, operado por InvÃas y excluido del contrato de concesión de Coviandina, ha sido objeto de constantes emergencias, dejando incomunicada a la región del Meta. En 2021, el gobierno de Iván Duque firmó un contrato con la empresa española OHLA para construir un viaducto que solucionarÃa este problema. Sin embargo, los retrasos acumulados y sobrecostos han impedido su entrega. Inicialmente proyectado para mediados de 2022, la obra ahora tiene una nueva fecha de finalización: diciembre de 2024.
El proyecto, que comenzó con un presupuesto de 120.000 millones de pesos, ya supera los 180.000 millones debido a factores como fenómenos climáticos y complicaciones técnicas, según el director de InvÃas, Juan Carlos Montenegro. Aunque OHLA ha justificado los retrasos por eventos externos, como el incendio en el túnel de Quebrada Blanca y el desbordamiento del rÃo Negro, la interventorÃa del proyecto no ha aceptado plenamente estos argumentos, lo que ha generado tensiones con el Gobierno colombiano. Actualmente, el avance del viaducto es del 97%, pero persisten dudas sobre su operación.
Coviandina, el concesionario encargado de gestionar gran parte de la vÃa al Llano, aún no ha recibido formalmente los planos y diseños del viaducto, lo que dificulta su evaluación para asumir la operación. Según Alberto Mariño, gerente de Proindesa, existen preocupaciones técnicas sobre la estructura, como su pronunciada curva y pendiente, que podrÃan generar problemas para vehÃculos pesados. Por otro lado, Montenegro insiste en que los diseños han sido compartidos desde el inicio y que cualquier diferencia técnica debe resolverse bajo el liderazgo de la ANI.
Los costos asociados a la operación del viaducto también son motivo de disputa. Coviandina ha solicitado que la ANI garantice recursos adicionales para cubrir gastos de mantenimiento, señalización y manejo del tráfico. La Agencia Nacional de Infraestructura, por su parte, está a la espera de que InvÃas entregue la obra para determinar su futuro. Mientras tanto, la incertidumbre sobre la puesta en marcha del viaducto sigue afectando la conectividad y generando controversias entre las partes involucradas.








