Enero suele marcar el inicio de nuevas expectativas financieras para hogares y empresas, y en ese contexto las proyecciones macroeconómicas se convierten en una referencia clave para anticipar el comportamiento del ingreso, el consumo y el acceso al crédito. Este viernes 2 de enero, Fedesarrollo publicó su hoja de ruta para la economía colombiana en 2026, un documento que detalla escenarios de crecimiento del PIB, mercado laboral, inflación, tipo de cambio y cuentas externas, en un entorno marcado por señales mixtas entre la recuperación del consumo y las persistentes alertas fiscales y de inversión. Estas estimaciones permiten dimensionar cómo variables como el dólar en Colombia, las tasas de interés y el costo de vida podrían influir en las decisiones económicas durante el año.
Según el centro de estudios, la economía colombiana crecería 2,9 % en 2026, tras una revisión al alza del desempeño estimado para 2025, que pasó de 2,6 % a 2,8 %, impulsado principalmente por un mayor dinamismo de la administración pública. El informe señala que el crecimiento reciente ha estado respaldado por actividades comerciales, artísticas y agropecuarias, mientras sectores como la construcción y la minería continúan restando tracción al PIB. Desde el enfoque de la demanda, el consumo se mantiene como el principal motor de la actividad económica, en contraste con una inversión que apenas muestra señales de recuperación y que sigue por debajo de los niveles previos a la pandemia. En el mercado laboral, Fedesarrollo proyecta una tasa de desempleo promedio de 9 % en 2026, en línea con la evolución favorable observada durante el año.
En el frente cambiario, Fedesarrollo estima que la tasa de cambio promedio en 2026 se ubicaría en COP 3.943, tras la apreciación del peso observada en 2025, cuando el promedio proyectado es de COP 4.052. Este comportamiento estaría asociado a factores como la debilidad del dólar, el diferencial de tasas de interés y las operaciones de manejo de deuda pública. No obstante, el informe advierte que hacia 2026 los riesgos fiscales y la incertidumbre de política económica vinculada al ciclo electoral podrían ejercer presiones de depreciación, incluso en un entorno internacional de moderación del crecimiento y menores precios de los commodities. En materia de precios, la inflación cerraría 2026 en 4,91 %, aún por fuera del rango meta del Banco de la República, luego de un cierre estimado de 5,26 % en 2025, en un contexto de política monetaria que podría endurecerse con incrementos de la tasa de intervención hasta el 10 %.
En el ámbito externo y fiscal, Fedesarrollo proyecta que el déficit de cuenta corriente alcanzaría 3,0 % del PIB en 2026, explicado por un mayor déficit comercial de bienes, menores exportaciones de hidrocarburos y una demanda interna más fuerte. Aunque se anticipan mejoras parciales en la balanza de servicios y transferencias corrientes, estas no compensarían el deterioro del balance externo, en un escenario donde la inversión extranjera directa ha perdido participación como fuente de financiamiento, mientras la inversión de cartera registra aumentos significativos. En lo fiscal, el informe advierte que el cierre de 2025 mostraria una mejora transitoria, asociada a operaciones de manejo de deuda, y que a partir de 2026 se intensificarían las presiones, con un déficit fiscal total de 8,1 % del PIB y una deuda que superaría el ancla de la regla fiscal en 2027, configurando un panorama de vigilancia permanente sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.








